Se puede, y mucha gente lo hace
Alquilar tu piso de particular a particular es legal y no necesitas a nadie para hacerlo. Te ahorras lo que cobraría una agencia y eliges tú a quién se lo alquilas. A cambio, todo lo que haría la agencia lo haces tú, y conviene saber cuánto es antes de empezar.
Un dato que cambia las cuentas: desde la Ley de Vivienda de 2023, en el alquiler de vivienda los gastos de gestión de la inmobiliaria los paga el propietario, no el inquilino. Por eso hay más dueños que se plantean hacerlo solos.
Lo que te toca si lo haces tú
- Hacer fotos que se vean bien y escribir un anuncio que diga lo que importa.
- Publicarlo en los portales y contestar a todo el que escribe, también a quien no va a alquilarlo.
- Enseñar el piso, muchas veces a gente que no vuelve a llamar.
- Comprobar que el inquilino puede pagar: su contrato de trabajo, sus nóminas, sus referencias.
- Redactar el contrato y depositar la fianza donde toca. En Madrid, en la Comunidad.
- Cobrar cada mes, y reclamar si un mes no llega.
- Atender lo que se rompe, cuando se rompe.
- Actualizar la renta, y renovar o terminar el contrato cuando toca.
Lo que te ahorras y lo que arriesgas
Te ahorras la gestión. Lo que arriesgas suele ser una de estas tres cosas: elegir al inquilino con prisa, firmar un contrato que no recoge lo que necesitas o que un problema te pille lejos del piso. No pasan siempre, pero cuando pasan cuestan más tiempo y más dinero de lo que te ibas a ahorrar.
Si lo haces tú, tres cosas que evitan casi todos los disgustos:
- Pide los papeles antes de la segunda visita: contrato de trabajo y últimas nóminas. Elegir bien al inquilino es lo que más problemas evita después.
- Deja por escrito cómo está el piso al dar las llaves, con fotos y con fecha. Es lo que se mira al devolver la fianza.